En Costa Rica la situación actual en cuanto a educación científica de los centros de
enseñanza es preocupante puesto que se quiere implementar gran cantidad de
recursos tecnológicos y novedosos que promuevan una enseñanza de la ciencia más activa, la cual supere el
concepto de ciencia solo como contenido producto y se haga más integral,
proporcionando equilibrio entre los contenidos y la práctica. La educación científica ocupa un
lugar clave para mejorar la calidad de vida y de la participación ciudadana. La C y T deben responder, no sólo a las
necesidades de la sociedad para posibilitar la mejora de las condiciones de
vida de la mayoría de la población que
vive en situaciones de pobreza extrema, sino que, los avances científicos deben
ser bien utilizados por los ciudadanos y ciudadanas, para que esto sea posible
deben conocerlos, por lo tanto, implementar tecnología a temprana edad crea
personas con grandes conocimientos que se promuevan un mejor futuro.
La ciencia y la tecnología son indispensables
en el desarrollo de la educación, ya que, el avance en la utilización de las
aplicaciones científicas y tecnológicas es un adelanto a las generaciones
futuras y a la vez satisfacen la demanda actual. Debido a la creciente demanda en la aplicación
de conceptos científicos y la formación
de una fuerza laboral altamente calificada en las áreas de ciencia y
tecnología, en nuestro país es evidente sobre los avances positivos en esta disciplina gracias a la implementación de los Colegios
Científicos en la década de los noventa y a
actividades competitivas fuera
del aula como son las ferias científicas
y las olimpiadas en matemática, física, química y biología. Sin embargo;
estos progresos no son suficientes para
corregir las deficiencias que muestra el sistema educativo en todos los
niveles. (Vargas, 2012).
La C y T son factores cruciales de desarrollo social, tanto para las
sociedades industrializadas, cuyo progreso y avance se basan, precisamente, en
la utilización de las aplicaciones científicas y tecnológicas, como para las
sociedades en vías de desarrollo, cuyas necesidades pueden ser satisfechas por
medio de la ciencia y la tecnología. Es por ello que la educación científica,
la imagen, la comprensión y la percepción públicas son destacables y de
importancia capital. Sin embargo, la investigación didáctica detecta que la
falta de interés y las negativas actitudes de los estudiantes hacia la C y T
son hoy el principal problema de la educación científica, que se traduce en
conocimientos deficientes sobre la ciencia y la falta de vocaciones científicas
necesarias para que el sistema de ciencia y tecnología mantenga su actividad de
progreso. (Vázquez, Antoni, Ángel y Manassero, 2009).
En el país hay preocupación por la expansión
de la cobertura del sistema educativo, por tratar de elevar las tasas de
escolaridad, por ampliar los porcentajes de matrícula, por minimizar los
porcentajes de deserción, entre otros, sin embargo no hay una visión clara para
estimular el desarrollo de las ciencias en Costa Rica. Al día de hoy no son del
todo claras las razones que explican el estancamiento de Costa Rica en
inversión para inversión y desarrollo. En cuanto a la formación de los docentes
responsables de la educación científica, consideran que el sistema está lejos
de lo que Costa Rica necesita para atender sus principales desafíos, sobre todo en la formación de una fuerza laboral
altamente calificada. (Vargas, 2012).
Los enfoques de enseñanza de ciencias están
marcados por los intereses en momentos específicos y por las políticas
nacionales e internacionales establecidas por los organismos encargados del
desarrollo de la educación. En el caso de Costa Rica, como tendencia general se
ha asumido en la práctica formal que lo que interesa en la educación científica
es que los estudiantes conozcan lo que la ciencia hace y lo que ha logrado, ya
que ha predominado un enfoque centrado en el dominio de contenidos conceptuales
que se pueden evaluar fácilmente, antes que en la aplicación práctica del
método científico.
Esta tendencia se
observa en los procesos educativos formales tendientes a la preparación de los
estudiantes para rendir en las pruebas nacionales y en la supuesta preparación
para su ingreso al nivel superior del que se encuentran. Por ejemplo, el Ciclo
Diversificado centra su interés en la preparación para el bachillerato y la
universidad, aun cuando se sabe que no todos van a la universidad y que además
la fundamentación de los programas no establece eso como el fin último de la
educación. Se espera que con la incorporación del país a sistemas
internacionales de evaluación que definen perfiles diferentes se logre un cambio
significativo en la orientación de la forma en que se asumen las prácticas
educativas. (Alfaro & Villegas, 2010).
En Costa Rica existe diversidad de
oportunidades para ampliar las vivencias curriculares en el ámbito de las
ciencias naturales. Existen espacios educativos enriquecedores que ofrecen los
museos, los parques nacionales, los zoológicos, las reservas biológicas, las
estaciones de investigación, algunos proyectos específicos de las
universidades, o los espacios naturales cercanos a los centros educativos,
además de programas exitosos que se han institucionalizado como la feria
científica, actividades que organiza CIENTEC, las olimpiadas de Física, Química
y Biología, entre otros. (Alfaro & Villegas, 2010)
Es por ello que todos
los espacios bien aprovechados hacen que se logre una educación científica de
gran valor, sin embargo todavía existen muchos lugares donde la educación no
cuenta con acceso a estas oportunidades, Este es un aspecto que requiere ser
retomado en los proceso de formación y capacitación de docentes, pero además en
los programas de estudio se debe hacer referencia explícita a la importancia de
aprovechar estos recursos, para lo cual se requiere generar una política
nacional de apoyo al desarrollo de actividades educativas que permitan a los
estudiantes estar en contacto cercano con estos medios.


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